Hay un tipo de dolor que no siempre se ve. No deja marcas visibles, no siempre aparece en pruebas médicas y, aun así, está muy presente en la vida de quien lo sufre. Es el dolor crónico. Si estás leyendo esto y convives con dolor crónico, es posible que te suene familiar sentir que no siempre te creen, que no siempre te entienden o que incluso tú misma/o has llegado a dudar de lo que te pasa en algún momento. Frases como “pero si te ves bien”, “seguro que no es para tanto” o